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1998: Concepción de agua y trenes. “Sueño profundo” del urbanista Sergio Baereswyl

Para el tercer milenio, este arquitecto ve la urbe atravesada de canales que conecten sus lagunas, ríos y el mar para crear una ciudad fresca y recreativa. Los trenes reemplazarán el transporte en automóvil y en taxibuses. Modernos, rápidos, insertos en las ciudades de la provincia, y al final, en una red más pequeña, de buses suaves y no contaminantes. La ciudad en el agua y el agua en la ciudad. Así se podría definir la visión futurista de uno de los permanentes protagonistas de la construcción y proyección diaria de la capital regional durante la segunda mitad de esta década, la última del siglo. Sergio Baereswyl Rada, asesor urbanista de la municipalidad cree que Concepción debe volcarse a sus aguas, crecer y relacionarse con ellas, con la lluvia, los ríos, las cascadas, y formar un todo de armonía y recreación. ¿Un sueño demasiado profundo? Esa es la idea. Salir de la cotidianeidad de la Plaza Independencia y su restauración, del plan regulador, de los paseos peatonales y sus ...

1998: Crear el puerto aISLAdo

 Hay que despejar la costa para habitarla. Los barcos y los puertos hay que juntarlos todos en algún sitio. A las personas hay que permitirles irse de las ciudades grandes. Reunir y descentralizar son las ideas centrales de los proyectos que sueña Werner Stehr, presidente del Colegio de Arquitectos de Concepción. Allí, en pleno centro de la Bahía de Concepción, rodeada de agua, de barcos y de actividades, quizás muelles y puentes, y alejada de la costa que muere por su presencia. Grande, donde quepan todos, allí debe estar la isla portuaria de la Región del Biobío. Parafraseando la serie de televisión, puede ser una fantasía de isla, pero para su autor intelectual, el arquitecto y presidente de su gremio en Concepción, Werner Stehr, es una posibilidad realizable: factible y rentable. No en la Quiriquina, que puede pasar a ser un centro turístico, sino en una porción de tierra nueva, a lo mejor más grande, claramente artificial. A ese lugar pueden ir a parar todos los puertos y...

Julio 1995: Ya se divisan los estudiantes

Aunque la teoría es bastante antigua, cuando uno de los estudiantes de la Universidad de Concepción dijo que "la historia se mueve por procesos económicos" tenía algo de razón. Hoy su casa de estudios, como las de Santiago o del resto del país, viven crisis financieras que necesariamente pasan por la definición de su devenir. Las tomas y paros nuevamente están a la orden del día y las autoridades tratan de dialogar. Pero sólo por los conductos regulares, por lo menos acá en el sur. Como si las coincidencias arreciaran, fue precisamente en la carrera de Historia de la Universidad de Concepción donde comenzaron las movilizaciones. Entre la lluvia, el fútbol y el caso Contreras, se levantó, sin desesperación, un pequeño grupo de estudiantes. Alegaba por infraestructura para tener clases, por becas y porque se mejorara la malla académica. Muchos pensaron: "lo mismo de siempre". Y si creyeron que decir que no importa, porque ya es tema antiguo, esa misma condición lo ha...

Noviembre 1994: La antesala del cine arte

Mientras Viña del Mar, La Serena y Valdivia ya tienen festivales de cine, en Concepción aún no se estabiliza la exhibición de cine intelectual o no comercial. En Concepción hay cine para karatecas, para público que disfruta de la acción y de la violencia, para los románticos y, a veces, para quienes siguen a actores o directores conocidos por su calidad sin importarles su procedencia. Pero un sector de público, aunque pequeño, está quedándose con las ganas de ver "su cine", ese donde se explora el arte, donde se aprecia el lenguaje, la fotografía, las actuaciones, la poesía. Es el cine arte, o cine intelectual o no comercial, ¿tal vez elitista? Casi indefinible. Hoy sólo los institutos binacionales ofrecen este tipo de producción. Pero, los cinéfilos no van a estas salas. ¿Por qué? Parece que las producciones ofrecidas por el  Chileno-Alemán o la Alianza Francesa le interesan sólo a una parte de este público, que ya es pequeño. Allí se dan películas relacionadas exclusivame...

Octubre 1994: Quinchamalí, la mágica greda

Las artesanas crean guitarreras, gallos, floreros, ánforas, caballos, chanchitos, platos y lo que la imaginación intente. Quinchamalí es tierra artesana. Las familias campesinas disfrutan y viven de esta tradición centenaria, donde la greda es transformada en figuras negras con fórmulas casi mágicas. Aunque surgió como un arte individual o de padres e hijos, hoy busca mantenerse con organización en torno a talleres de artesanía, como Greda y Esperanza, de Buenaventura Ulloa, que comenzó sus actividades en 1976 con el aporte de la organización Acción Fraterna de la Iglesia, que vio cómo se perdían las tradiciones. El taller ha logrado importantes avances, como la creación de tres libros de investigación cultural realizados por grupos de jóvenes católicos del pueblo. También tienen cursos donde participan de a diez pobladores, en su mayoría mujeres, ya que los hombres dicen que es un trabajo exclusivo de ellas. Aun así, aproximadamente el 60 por ciento de las familias de Quinchamalí ...

Septiembre 1994: La fábrica de un pintor profesional

Vittorio Queirolo abre su universo de pinceles, óleos, diluyentes, obras, manchas y música. Estaban en plena conversación cuando el artista observa que su interlocutor mira una mancha blanca sobre uno de sus cuadros. El curioso está a punto de decirle "¡qué bien se ve esa colita blanca en el fondo de los verdes!" cuando el pintor le comenta sobre lo impotente que se sintió al ver que su obra estaba cochina, sucia, con esa cola blanca hecha por algún terrorista del arte. El oyente calló. Luego de poner música y de explicarle que no es primera vez que le sucede en una exposición, Vittorio Quiérelo, de 30 años, pintor profesional de Talcahuano, toma algunos materiales para iniciar la restauración. Abre un frasco de esencia de trementino (diluyente vegetal), con su espátula y con un pincel pequeño echa el líquido en una tapa. Hace lo mismo con dos tarros de pintura y va -primero con algo de timidez- a retocar la mancha y sus alrededores. Después de unas cuatro pinceladas se en...

Agosto 1994: Desde Hualqui con... coirón

Alba Flores, junto a sus hijas y nietos, lo extraen de la naturaleza y lo transforman en originales creaciones A unas siete cuadras de la plaza de Hualqui está el hogar de Alba Flores. En el pequeño patio, entre plantas y maderas, nace desde hace años el arte de la cestería en coirón y chupón, materiales silvestres que la familia recoge desde cerros no muy cercanos. De este antiguo pueblo campesino surgen canastos, paneras, porta jarros e innumerables adornos que son comprados, incluso, en Estados Unidos; y observados en ferias regionales y santiaguinas. Es tanta la fama que la familia fue invitada a Córdoba, Argentina, pero no viajaron. "Somos chaplinas", se justifica Georgina Castillo, una de las dos hijas que aprendió los secretos de este arte, que requiere de ciertas etapas. El primer paso es ir a los alrededores del pueblo a buscar el coirón y el chupón. Si no lo traen ellas, compran a dos mil pesos el atado de casi medio kilo. La matriarca, de 66 años de edad –y 52...